1983: UN MAL COMIENZO
La crisis económica se intensifica implicando gravemente la subsistencia de gran parte de la población. La cuantificación en cifras permite medir la gravedad del impacto negativo que afecta el nivel de vida de la clase trabajadora, dejando en evidencia un dramático retroceso en el ámbito de las sus conquistas laborales. El recrudecimiento de la crisis ha conllevado una degradación social y humana, así como un daño a la dignidad de los trabajador/as y sus familias. Un estudio de 1982 realizado por el Programa de Economía del Trabajo (PET) sobre datos del Instituto Nacional de Estadísticas INE y de la Oficina de Desarrollo y Planificación ODEPLAN, compara el bienio 1981-82, permitiendo dimensionar el deterior progresivo en aspectos como la disponibilidad de bienes, las ocupaciones productivas, el poder adquisitivo del ingreso mínimo familiar y las remuneraciones reales. [Ver cuadro de la ilustración]